Forrada por fuera de madera de cedro, paredes interiores de chapas oxidadas, suelo de cemento sin tratar...
La imperfección, se convierte en belleza.
En lo que fue una antigua granja de faisanes en el sur de Francia, la decoradora Isabel López-Quesada encontró su sueño. Su mano mágica la ha convertido en una cabaña aparentemente normal, en un lugar maravilloso para desconectar.
.gif)
.gif)









.gif)
